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¿Cómo ser un verdadero adorador?

| por Danilo Montero

Wednesday, September 12, 2018
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Vivimos en un mundo acostumbrado a las imitaciones. El mercado está lleno de objetos de consumo confeccionados con tal cuidado que, aún estando conscientes de que no son originales, nos hemos acostumbrarnos a usar las réplicas que y hasta nos alegramos usándolas.

Algo parecido puede suceder en nuestra adoración a Dios. Podemos estar inmersos en un conjunto de costumbres y tradiciones que nos dan la idea de que estamos adorando verdaderamente. Domingo a domingo podemos asistir a la iglesia, escuchar cantos, formar parte de un voluntariado, participar en todos los eventos y actividades de la iglesia,  pero si no dejamos nuestro corazón en ella entonces puede llegar a ser una mera costumbre y deja de ser una verdadera adoración. 

Una adoración genuina se fundamenta en una relación personal, privada e íntima con Dios. Uno de los primeros indicios de una experiencia de adoración genuina es un cambio palpable en la vida.

La Biblia nos relata la historia de Ana en 1 Samuel. Ana y su esposo son hebreos fieles a Dios, comprometidos con la adoración a Él llevando cada año ofrendas y sacrificios al lugar de reunión. A raíz de la tristeza que Ana sentía por su esterilidad, ella se encuentra de rodillas, derramando su corazón ante el Señor. En ese momento de quebranto, tiene un encuentro con Dios y su vida cambia. Recibe la promesa de un hijo.

Amigo, hay "limitaciones" con las "imitaciones". Hoy te animamos a deshacerte de las "réplicas". El camino para lograr una verdadera adoración pasa al tener un corazón, de rodillas, quebrantado y derramado a los pies del maestro. Si procuramos llevar nuestra adoración a un nivel personal e íntimo con Dios entonces comenzaremos a vivir una genuina adoración: En Espíritu y en Verdad.