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Hombre de Dios

 | por Jorge Basave

Monday, July 1, 2019
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Cuando escuchamos esa frase "hombre de Dios", inmediatamente asumimos que esa persona es más santa que todas las demás, e incluso que tiene una línea directa con Dios a través del teléfono rojo. Que cuando ora, Dios inmediatamente contesta porque suena el teléfono rojo o viceversa, pero ¿qué dicen las Escrituras de las características de un hombre de Dios? En el libro de 1 Timoteo 6 encontramos algunas características:

  • El hombre de Dios es aquel que aunque tenga un supervisor severo, lo honra y respeta, a pesar de sus actitudes y su manera de tratarlo; pero a bien de que el nombre del Señor no sea blasfemado, no se conduce igual que el supervisor porque decide aplicar el principio del Señor: "No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal". Sabe que a pesar de lo que esté viviendo, Dios puede usar está situación para pulirlo o promoverlo.

 

  • Cuando eres un hombre de Dios y tu supervisor o tu superior es creyente igual que tú, te esmeras por servirle mejor y no tomas ventaja de ello llegando tarde o buscando excusas. Al contrario lo respetas, porque son hermanos y ambos están siendo ejemplo ante otros por sus acciones, y de esa manera se va estableciendo el Reino de Dios.

 

  • El hombre de Dios persevera en aprender a tener contentamiento (no conformismo), sino a estar contento con lo que tiene sabiendo que Dios no lo desamparará. Está consciente de que nada ha traído y nada se llevará el día que su cuerpo deje de tener vida. Si se pierde el contentamiento se puede caer en la tentación de querer enriquecerse y ser necio en lo que desea, y esto al final solo hunde a las personas en deudas que conducen a la ruina. Y todo porque se dio lugar a que el corazón ame el dinero y se extravíe, y deje de confiar en que el Señor proveerá en todo tiempo ¡ya que Él nunca llega tarde

El hombre de Dios conoce y sabe que su identidad está en el Todopoderoso, por lo tanto está seguro y aplica los principios de acuerdo a la ocasión porque no camina por vista, sino en base al conocimiento que ha ido adquiriendo de la Palabra de su Señor.  Ha invertido tiempo en leerla, memorizarla, declararla, orarla, porque sabe que es efectiva y lo que Él dijo es verdad.

Por lo tanto, el hombre de Dios: huye del amor al dinero, de la falta de contentamiento y aprende a lidiar con supervisores difíciles, porque va aprendiendo día a día a pelear la buena batalla de la fe, consciente de que hay una vida eterna a la cual fue llamado en Cristo Jesús.

 

 

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