Ve nuestro más reciente servicio en línea.

Hago lo que soy

 | por Jorge Basave

Thursday, March 28, 2019
comentarios: 0
 

¿Hago lo que soy? Así es, hacemos lo que somos porque lo que está en el corazón y la manera en que pensamos se manifiesta en nuestro comportamiento, sea correcto o incorrecto. Una de las trampas más comunes cuando quedamos atrapados en la ira, en la falta de carácter, en las adicciones, etc., es nuestra tendencia a autojustificarnos ante los demás mencionando que hemos ido a cursos, que somos fieles en la asistencia a los servicios; nuestras acciones piadosas nos hacen sentir bien, pero por otro lado internamente nos sentimos culpables y condenados. Entonces nos replegamos a volver a hacer lo correcto lo más fielmente posible, pero si volvemos a fallar, se repite el ciclo de culpabilidad, condenación, etcétera. La pregunta entonces a hacernos es ¿cómo se rompe ese ciclo?, a bien de tener una identidad definida en Cristo y que nuestro comportamiento sea de acuerdo a los que somos: ¡Sus discípulos!

Jesús fue muy enfático al decir "conocerás la verdad y la verdad te hará libre", pero ¿cómo saber cuál es la verdad? Escudriñando las Escrituras, preguntado, leyendo, asistiendo a los servicios y estudios, y la lista puede continuar. Pero lo que determina conocer la verdad es que haya un corazón arrepentido y humillado, que reconoce que en otro tiempo estaba muerto en sus delitos y pecados, que vivió para satisfacer sus deseos de la carne y de la mente, pero pese a esto, Dios nos dio vida juntamente con Cristo y por su gracia hemos sido perdonas ¡no por nuestros actos piadosos! Cuando tenemos esa certeza que hemos sido perdonados en Cristo nos disponemos a cambiar nuestra manera de pensar y de comportarnos progresivamente, en la medida que renovamos nuestro ser para que nuestro comportamiento (o hacer) corresponda a lo que Cristo nos invita: ¡a vivir en libertad, libres de los deseos opuestos a Su voluntad!

Permítame explicarlo de otra manera:

Hay una nación en Asia que entrena elefantes para circos, para la industria del turismo, para mover cargas pesadas y otras actividades. Pero ¿cómo logran domesticar a un elefante que cuando es adulto pesa alrededor de 12,000 lb (5,400 kg)?

Entre los 3 a 6 años de edad lo separan de su madre, posteriormente lo encierran, lo golpean, le gritan, lo atemorizan y lo intimidan para desconcertarlo y quitarle su identidad de un gran elefante. ¿Cuál es el objetivo de todo esto? Es cambiar su ser para que su comportamiento sea esclavizado a los deseos de sus captores. En otras palabras, es ¡romperle el espíritu! Ahora no sabe que su poder y fuerza son mucho mayores que las del hombre.

¿Habrá similitud en la conducta de las personas que tienen el corazón o espíritu quebrantado? La respuesta tristemente es, ¡sí! Pero si aprendemos a romper ese comportamiento para ir siendo lo que dijo Cristo que somos, nos estaremos mentalizando a que será un proceso constante de cambios, de tal manera que se cumple lo que dice el libro de Proverbios 4: "Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día", lo que significa que es paulatino pero ascendente.

Nuestra responsabilidad es saber invertir nuestro tiempo en el proceso para que nuestro comportamiento cambie. El libro de Colosenses 3 nos da la respuesta: "Despójense de la vieja y pecadora condición humana y conviértanse en nuevas criaturas que van renovándose sin cesar a imagen de su Creador, en busca de un conocimiento cada vez más profundo. Ya no hay fronteras de raza, religión, cultura o condición social, sino que Cristo es todo en todos".

  1. Despojarse: Es una actitud que toma conciencia de los efectos del comportamiento para despojarnos de la naturaleza de pecado que rige nuestra conducta.
  2. Convertirse: Una actitud que es diligente, que no claudica en buscar el cambio a bien de vivir las buenas obras que Él preparó de antemano.
  3. Renovarse: Adquirir la disciplina de renovar la manera de pensar y mejorar nuestra actitud a la imagen de Cristo.

En conclusión, es ir adquiriendo una disciplina de cambio para renovar nuestro ser y ser congruentes en la manera en que nos comportamos ante las situaciones de la vida y no como lo hacíamos en el pasado, sino de acuerdo a las enseñanzas del Maestro.

 

 

Leer más

Visite la sección de Esperanza para Hoy en JoelOsteen.com para leer más sobre temas como el matrimonio, la familia, las finanzas y más.

haga clic para leer más en inglés

Comparta con otros

¿Le ayudó este artículo? Lo puede compartir con otros.

​​​