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Intimidad

 | por Jorge y Gilda Basave

Monday, February 5, 2018
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¡Que increíble es la Palabra de Dios, porque en ella hay verdad! Vivimos en un mundo de mucha información que obtenemos en segundos, pero a veces está muy distante de la verdad. Porque la información no toca el corazón, solamente la verdad puede producir un cambio cuando penetra al corazón, dando como resultado un entendimiento de lo equivocado que estábamos en los conceptos, las conductas, los comportamientos y las actitudes que tenemos ante muchas cosas, una por ejemplo es la sexualidad en el matrimonio. ¿Es importante? ¿Cuál es la diferencia entre lo puro y lo impuro? La lista de preguntas es larga. Pero la cantidad de información que recibimos ha dado como resultado que se haya distorsionado una relación sexual sana en el matrimonio, y haya pasado a solo tener como objetivo el placer y la búsqueda del cómo lograrlo en beneficio propio y no del cónyuge; esto únicamente ha creado una relación sexual egoísta, muy lejana de una verdadera relación sana de acuerdo a la Palabra que dice:

«Goza de la vida con la mujer (hombre) que amas, todos los días de tu vida fugaz que Él te ha dado bajo el sol, todos los días de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol».

La frase «Goza de la vida con tu cónyuge» literalmente se refiere a que tengas una vida plena físicamente, emocionalmente, por la sencilla razón que no es una relación condicional, sino de entrega total. Pero llegar a una relación sexual sana será el resultado de un proceso de quitar falsa información, conceptos equivocados, perversión, mitos y mentiras, y sustituirlas por la verdad de Dios. Una de estas verdades está en el libro de Hebreos, y es:

«Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio».

La realidad es que al final de nuestras vidas no nos llevaremos nada. Pero sí dejaremos una buena marca de recuerdo en nuestro cónyuge, en nuestros hijos y en nuestros seres amados, porque con la Palabra del Señor y Su ayuda aprenderemos a cuidar de los detalles: la manera en que hablamos a nuestro consorte, como le tratamos durante el día a día, nuestro compromiso de no herir, sino afirmar, admirar y estar agradecidos. Todas estas acciones dan al final como resultado que la intimidad se vea enriquecida grandemente, pues se involucraron emociones y sentimientos antes del contacto físico.

Que una de nuestras prioridades sea seguir aprendiendo día a día a gozar de la vida con nuestro ser amado.

Permíteme hacerte una última pregunta: ¿Por qué no intentarlo? Hoy por hoy solo has conocido una parte y no pierdes nada con hacerlo a la manera del Señor.

A partir del 11 de febrero profundizaremos en una serie de enseñanzas que le agregarán valor a tu matrimonio. 
Busca más información haciendo clic aquí: Clases de Intimidad 

 

 

 

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