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Corazón agradecido

 | por Luis López

Tuesday, November 28, 2017
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Eran diez amigos que salieron del campamento de leprosos hasta encontrarse con el Maestro. Y cuando lo hallaron desde la distancia ellos sabían quién era y de lo que era capaz y por eso clamaron: ¡Jesús! ¡Maestro! ¡Ten compasión de nosotros!.

Ese fue todo el diálogo, ellos no dijeron más. No era necesario. Sabían a quién se lo estaban pidiendo. Por eso Jesús también les respondió: "Vayan y preséntense a los sacerdotes."

La razón es que era el sacerdote quien diagnosticaba si alguien adquiría tal enfermedad y solo el podía declarar a alguien sano de la misma; al declarar a alguien enfermo, era desterrado y quedaba aislado de la familia e incluso de la vida religiosa ya que la enfermedad era degenerativa e incurable.  (Lv 13:45-46).

Que fueran al sacerdote desafiaba las leyes del destierro y era un atrevimiento al solicitar que los revisaran sin haber sido sanados; yo imagino que era una invitación de Jesús a caminar por fe. Antes de ver la sanidad, Jesús les invitó a caminar "como si ya estuvieran sanos", y al hacerlo, al obedecer, recibieron el milagro. Pero lo poderoso de la historia es que solo uno de esos diez volvió a dar gracias.

El único que volvió fue una persona que ni siquiera era considerada parte de la familia de Dios, ni era practicante de las tradiciones judías. Ante el corazón agradecido del ex-leproso samaritano, Jesús exclamó: ¿No sané a diez hombres? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Ninguno volvió para darle Gloria a Dios excepto este extranjero?, entonces le dijo al hombre: "Levántate y sigue tu camino. Tu fe te ha sanado." 

Eran diez, uno volvió… el corazón agradecido siempre tocará el corazón de Dios.

 

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